COMENTARIOS A LA PASIÓN POR LA VERDAD, DEL P. BERNAL



Leí el mensaje del P. Bernal con mucho interés. Comparto muchísimo su visión sobre lo extendido que los conceptos de postverdad, de fake news, etc se ha vuelto en el mundo de hoy, especialmente a raíz de los avances tecnológicos, las redes sociales, y esa capacidad impresionante de que cualquier voz pueda ser escuchada por millones de personas. Para quienes vivimos con gobiernos de neto corte populista y con alta carga ideológica esto es material de todos los días: medias verdades, el uso de lo que en Argentina llamamos “el relato”, el pintar la realidad de aquello que les conviene a esos gobiernos, ignorar temas como si no existieran, la invención del concepto de lawfare, es decir, la idea de que se persigue a un grupo mediante el uso de la ley y la Justicia, en fin, todos conocemos esto. De hecho, hasta lo hemos visto en países que generalmente miramos como modelos, como muchos planteos del ex-presidente Trump a unas cuántas argumentaciones pro-Brexit en el Reino Unido, sin entrar en los casos rusos o chinos.


Ahora bien, el tema es cómo reaccionamos nosotros, en particular en nuestras empresas. Ante situaciones del ámbito de La Política (para separarla de la política partidaria – apuntamos más alto acá) como asociaciones empresarias, empresas y personas es nuestra obligación no entrar en el juego y denunciar estos hechos, tanto de parte de aquellos con quienes quizás estaríamos de acuerdo, como aquellos con quienes no estamos nada de acuerdo. En todos lados se cuecen habas. Como dice el P. Bernal, es crítico nuestro discernimiento en este sentido, la identificación de aquellos argumentos sin pruebas palpables y reales, aquellos que le huyen al hecho, al dato, a la realidad, que se basan en el sentimiento, en el “¡Vamos, eh!”… Empresas de medios masivos de comunicación tienen en estos casos una responsabilidad muy, muy grande. Y depende de los valores, conductas y convicciones de sus dirigentes, que deben servir de brújula a sus equipos. Defender la verdad, lo palpable, no entrar en ese juego, es crítico para dar una base racional al proceso que es buscar el bien común. Muchas veces nos requerirá valentía, y ayuda de otros y de Dios también. Pidámosla: la gente no puede leer nuestras mentes. Y pidamos capacidad de discernir para no sólo identificar la situación, sino también saber reaccionar a ella de tal manera que derrotemos esa instancia de postverdad y la pongamos de nuestro lado.



Y quiero agregar un plano más a esto, que es cuando (quizás hasta inconscientemente) tomamos prestado de la postverdad eso de mentirnos a nosotros mismos. Reconocer lo que es la verdad, la realidad, los hechos, y actuar de la mejor manera en consecuencia es lo que significa “ser adulto” también, “ser maduro”, “hacerse cargo”. El reconocer las cosas como son – ya vendrá el cómo reacciono, pero si no arrancamos por esto… Y muchas veces será necesario apoyarnos en Dios y otras personas ante algún golpe de la realidad, para poder decidir y también reaccionar. Pero el primer paso es el reconocer la verdad y la realidad. Y esto incluye también, en el mundo de la empresa, aquello que decimos o hacemos, especialmente en nuestros mensajes a la comunidad. ¿Realmente nuestros productos o servicios hacen lo que decimos que hacen? Tenemos políticas ambientales o sociales, pero ¿realmente les damos bolilla? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ir? ¿Seguimos vendiéndole a tal o cual que sabemos que no opera hacia otros con la misma vara de moral y ética que nosotros, pero que nos paga bien por ello? En fin, hay muchas cuestiones que requieren nuestro propio “examen de consciencia” y definitivamente no sería capaz de “tirar la primera piedra”…


Lic. Luis A. Bameule

ACDE Argentina


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